viernes, 13 de abril de 2012

BAILE DE NOMBRES EN LOS BANQUILLOS.


Cuando las expectativas de los clubes no se cumplen, una de las medidas a las que suelen recurrir los directivos de estos, para intentar mejorar los resultados deportivos de sus equipos, es la destitución del entrenador.

 ¿Pero es realmente efectiva esta medida?  Pues vamos a intentar ver si en lo que va de temporada esa decisión ha dado o no fruto.

Este tipo de decisiones que antaño se solía adoptar tan solo por los equipos que se veían abocado a perder la categoría, poco a poco ha ido convirtiéndose también en una práctica habitual en equipos de mayor relevancia en la competición que no cumplen las expectativas, que la directiva puso. Aunque estas hayan sido exageradas y estén lejos del potencial real de los jugadores con que cuenta la entidad.

De los 20 equipos de la primera división, 8 han cambiado de entrenador, durante esta temporada, algunos los menos por dimisión del profesional que se encontraba al frente del equipo.  En la mayoría de los casos no es así,  y son los directivos quienes creen que es  más sencillo prescindir de una persona que de un grupo de jugadores. Esta temporada: Racing de Santander, Sporting de Gijón, Real Zaragoza, Villareal, Granada, Mallorca, At de Madrid y Sevilla, han destituido a su entrenador.

El caso del Racing de Santander tal vez sea el más curioso, pues ha tenido más de un cambio en el banquillo. Comenzó con Hector  Cuper al frente del equipo, este tras conseguir solo 9 puntos en los 13 primeros partidos, dimitió de su cargo estando su equipo último en la clasificación. Fue sustituido por lo que se denomino por los medios como el triunvirato. Tres técnicos formando un equipo se pusieron al frente: Juanjo, Castaños y Pinillos, que a pesar de obtener buenos resultados, fueron destituidos tras la jornada 25, cuando el equipo se encontraba a solo tres puntos de los puesto de permanencia. Desde ese momento y con Cervera al frente del equipo, el Racing es último de la clasificación, ha disputado seis partidos y tan solo ha sumado un punto, encontrándose  a siete puntos de los puestos de permanencia.

José Mª del Nido y Michel Presidente y entrenador del Sevilla
Otro cambio cuanto menos extraño, ha sido el del Sporting de Gijón. Los asturianos comenzaron con Manuel Preciado como técnico. Un hombre que conocía bien la casa y las dificultades por las que este equipo pasa año tras año para mantener la categoría, pero que Preciado resolvía siempre de forma positiva. Sin embargo esta temporada, tras 19 partidos de competición y 18 puntos conseguidos fue sustituido por Clemente, que está dando más que hablar por sus modales en las ruedas de prensas que por el rendimiento del equipo, diez puntos de los 39 posibles con él al frente del equipo astur. El Gijón a pasado de estar a un punto de la salvación 4, que podrían ser 7 dependiendo de los resultados de los partido que se disputan esta noche.

El Zaragoza, sumido en una crisis institucional, sustituyo al vasco Aguirre, por Manolo Jimenez. Con este último el equipo ha mejorado sus resultados, a pesar de lo cual la situación de los maños, es muy complicada.

El recién ascendido Granada, en su vuelta a la primera división confió en el técnico con el que logro esta hazaña. Fabri, con un equipo limitado, con casi los mismos jugadores de la temporada anterior, y con la motivación y las ganas de luchar como principal arma, dirigió el equipo hasta el 24 de enero. Tras perder en Los Carmenes, frente al Rayo Vallecano, y situarse en puestos de descenso  con los mismos puntos que el Villareal que estaba fuera de estos, fue pretexto suficiente para destituir a Fabri y poner en su lugar a Abel, que de momento mantiene al equipo a 4 puntos del descenso.

Caparros, ocupo en Mallorca el puesto que dejo vacante Laudrup. Las malas relaciones del danes, con Serra Ferrer máximo accionista de los baleares, fueron uno de los detonantes, para que Laudrup abandonara el equipo con tan solo 6 jornadas disputadas y con el equipo situado en la mitad de la tabla.

En Villareal se preveía una temporada muy dura, con la salida de jugadores importantes como Cazorla y Capdevilla, entre otros, el equipo amarillo renovó de entrada la confianza en el hombre que consiguió, en la temporada anterior mantener al equipo en primera. Juan Carlos Garrido, tenía de nuevo el complejo trabajo de luchar por mantener en primera un equipo que durante los últimos años ha sido un referente de buen futbol y magníficos resultados; sobre todo si tenemos en cuenta el tamaño de la población en que se encuentra.

Tras ser eliminado por el Mirandes, equipo de la segunda B, en la Copa del Rey, y con el equipo en ese momento empatado a puntos con el primer equipo en puestos de descenso, Garrido es destituido, para poner en su puesto a quien fuera portero de Valencia, Albacete y At. de Madrid, José Francisco Molina, quien tampoco consiguió obtener el rendimiento que se esperaba del equipo, y ser sustituido por Lotina el 19 de marzo.

Con objetivos distintos a los de los equipos a los que nos hemos referido están:  Sevilla y At. Madrid, que en teoría deberían optar a puestos europeos.

El At. de Madrid destituyo a Manzano a finales de diciembre. En su lugar el Cholo Simeone, un entrenador de carácter pero que de momento no ha logrado conseguir sacar de los jugadores un mejor rendimiento al que obtuvo Manzano.

En el Sevilla un Marcelino García Toral, que proveniente de un equipo modesto del que consiguió sacar un excelente rendimiento, no pudo acoplarse a un Sevilla, que sueña con rememorar triunfos no muy lejanos en el tiempo. En febrero Michel ex entrenador del Getafe se hizo cargo del grupo, sin muchas variaciones en cuanto a resultados de momento.

Tal vez sea un análisis algo precoz, pero el baile de los banquillos este año, a falta de 5 jornadas, no está dando los frutos que perseguían, y es que la falta de paciencia es mala consejera. Cuando termine la última jornada, veremos que directivos acertaron y cuales se equivocaron.

Enrique J. Díaz-Benito S.

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